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Mantén una tecla, cuéntalo en voz alta, y suelta. Aparece escrito —con puntuación— en tu procesador de textos de siempre: Word, Scrivener, Ulysses, Google Docs, un simple bloc de notas.
Tu manuscrito no sale de tu ordenador. Ni una frase, ni para transcribirla.
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Contarlo en voz alta rompe la parálisis de la página en blanco. El texto malo pero existente se corrige; el que no existe, no.
La dictas entera en dos minutos, mientras la tienes, en vez de apuntar tres palabras que mañana no dirán nada.
Si tecleas con dos dedos, si te duelen las muñecas o si piensas más rápido de lo que escribes, la voz no se cansa igual.
Dichos en alto suenan a personas hablando. Es difícil escribir un diálogo falso cuando lo estás diciendo.
Tecleando, una persona normal escribe unas 40 palabras por minuto. Hablando decimos unas 130-150. Los estudios que compararon dictado y teclado (Universidad de Stanford, 2016) lo midieron: dictar es unas 3 veces más rápido que teclear. Una sesión de escritura de una hora da para bastante más página.
Corregir sigue siendo tuyo — y sigue costando lo mismo. Háblame acelera la parte de sacarlo de la cabeza, no la de dejarlo bien.
Los nombres de tus personajes, los lugares que te has inventado y las palabras que solo existen en tu libro se añaden a la lista de palabras personalizadas: a partir de ahí Háblame los escribe siempre igual, en vez de sustituirlos por lo que más se le parezca.
Y como guarda en tu ordenador lo que has ido dictando, puedes volver a buscar aquella frase que dijiste hace tres semanas y no sabes dónde quedó.
Treinta días completos, sin tarjeta y sin compromiso: solo tu correo. Si te convence, son 49 € una vez y es tuya para siempre, con actualizaciones. También hay un plan de 5 € por un mes que no se renueva solo.
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El primer borrador sí, y es el uso natural de Háblame: mantienes una tecla, hablas, y el texto aparece escrito y puntuado en el procesador de textos que ya uses. Después se corrige como siempre, leyendo. Hablando se producen unas 130-150 palabras por minuto frente a unas 40 tecleando.
No. Háblame procesa el audio y produce el texto dentro de tu ordenador. Nada se envía a la nube ni se usa para entrenar la inteligencia artificial de nadie. Lo único que viaja por internet es la comprobación de la clave de licencia.
Sí. Los nombres propios, topónimos inventados y palabras raras se añaden a la lista de palabras personalizadas para que Háblame los escriba siempre igual, en vez de aproximarlos por otra palabra parecida.
Última actualización: julio de 2026 · ver todas las profesiones